Capítulo 3: "Organizando los preparativos"
Bueno, ya pasaron como tres putas horas desde que esa mina en bolas se fué y todavía no hay rastros de la pendeja que me iba a traer la carne o que se yo que mierda. Si esto sigue así, no voy a poder arrancar nunca con esto, la gente pasa curiosa por probar la comida. A ver, gente boluda, por mas que miren con caras de muertos de hambre, no les voy a abrir la puerta porque ahora lo único que tengo es un chorizo —y que chorizo—, y es bien mío, no lo voy a prestar ni regalar.
Donde esta piba no llega en los próximos treinta minutos, mando todo a la mismísima concha de la lora y que se vaya todo esto bien a la punta del Aconcagua. Uf, hablando de Aconcagua...¿qué buenos destinos turísticos tendrán por acá? Esta ciudad, ciertamente me recuerda un poco a Uruguay, así puede ser que tenga la suerte de haber caído en un 'Punta del Este'.
Me estoy aburriendo demasiado...y esa diosa...bueno, supongo que no me pasará nada si me clavo ahora una buena paja, me voy afuera al lado de la parrilla y ahí no me ve nadie. Empiezo a caminar y cuando estoy a punto de cruzar al patio, escucho la puerta abriéndose. Freixla entró como pancha por su casa cargando una caja gigantesca con varias reses enteras.
—Señor, aquí le traje las vacas muertas que usted necesita para comenzar. —Bien, vamos a chusmear que hay acá. ¿Qué mierda es esto? Solamente hay tres reses enteras, eso es muy poco. Eso solamente alcanza para hacer un asado como para treinta personas. No, no y no, quiero algo multitudinario, no menos de cien personas...bueno, van a tener que cagarse de hambre por hoy.
—Me sirve por ahora, pero necesito mas, trola. —En cuento le dije 'trola', la muy tarada empezó a saltar de alegría. En serio, ¿donde mierda están los niñeros acá? Me hace mucha falta uno para esta pelotuda.
—Se lo traeré sin problemas, ¿para cuando lo quiere? —pregunta la piba muy animada. En serio ya me está rompiendo las pelotas, pero no se como sacármela de encima. Ya se, esto que se me ocurrió seguro va a funcionar.
—Traemelo ahora, necesito mas o menos unas cincuenta reses mas, sin esa cantidad no puedo hacer nada. Vamos, mové el culo. —Y con eso, ella salió, aunque no se si escapó asustada, o va a buscar las vacas. Bueno, ni me importa, lo bueno es que me la saqué de encima. Paz, hoy volviste a mi.
«¿Paz? Ni en pedo, 'papu'. A ver, vamos a recordar algunos partidos de fútbol. El último partido de tu equipo que viste, perdieron por goleada.». Cerebro hijo de re mil puta y la puta madre que lo re mil parió. ¿Por qué mierda tuviste que renacer vos también en este mundo?
—Bien, a la mierda con la paz. —Cruzo mis brazos y pongo mi mejor cara de orto. Trato de uno usar el cerebro, necesito apagarlo. Que me deje de joder un rato esa mierda que solamente me trae recuerdos amargos.
«Ja, aceptalo, 'papu'. Te cagué la vida bien cagada. Me tenes pegado a vos como grasa a un chorizo bien jugoso, chupala puto.» Pero me cago en la puta madre, que ganas de romper las pelotas que tiene. En estos momentos me gustaría ser el Jinete sin cabeza, para poder agarrar el coco y tirarlo desde algún lugar bien alto para que se haga mierda.
—Vos seguí jodiendome que este cuerpito se queda sin choripan, ¿eh? Estás avisado. —Listo, con eso tuve que haber asustado a este cerebro de mierda, espero que ahora no joda por un buen rato.
—Disculpa, ¿cuando es la inauguración de este nuevo restaurante? —Y ahora, ¿qué mierda quiere este cerebro?
—¿Otra vez rompiendo las pelotas, cerebro? —Transformo una de mis manos en un puño y me golpeo la cabeza con una fuerza legendaria...bueno, no tanto, pero por lo menos esa piña hubiera sido suficiente para romperle la ñata a alguien.
—¿Eh? Estoy aquí señor. —¿Qué? ¿Donde? Oh, ya lo veo. Detrás de la puerta de el negocio sin inaugurar, una chica muy sensual estaba espiando el interior, debe ser ella la de esa voz tan angelical.
—Ah, hola señorita, ¿en qué la puedo ayudar? —Modo gatero activado, con ese cuerpazo...esta es otra que tiene que pasar por mi cama antes de mi muerte.
—Solo quería saber cuando sería la inauguración de este lugar. Se ve tan hermoso, y se puede presentir que la comida que servirán por aquí será la mejor que haya probado. —Y no se equivoca, me voy a asegurar de darles la mejor comida que jamas hayan comido en su puta vida.
—Estamos haciendo todo lo posible para que sea esta misma noche, para la cena. —Si, arrancamos con algo chiquito, solo espero que no se divulgue tanto o tendré que empezar a necesitar a Freixla con urgencia.
—Genial, le avisaré a mis amigas. —En cuanto terminó de decir eso, se fué caminando tranquila...¿Contarle a sus amigas? Cagamos, no alcanza una mierda lo que tengo. Que lleguen rápido esas cincuenta reses que le pedí a la piba esa.
Ya sin saber que hacer, me doy vuelta y noto algo extraño, hay una puerta un poco escondida al lado del horno, ¿qué mierda es? Vamos a ver. Me acerco despacio y, con la misma lentitud, abro la puerta...¡A la mierda, que frío! Es la cámara frigorífica, para guardar la carne. La puta que lo parió, me re congelé.
Ni piensen que voy a dejar la puerta cerrada, sin trecientos abrigos diferentes va a ser imposible entrar ahí. ¿Como mierda se les ocurrió darle tanto frío? Necesito conservar la carne, no congelarla. A ver como hago para dejar ahí adentro estas tres primeras reses que trajo la pendeja esta.
Ya se, tengo una idea muy buena, vamos a probar. Me acerco a la caja que contenía las reses despellejadas y abro rápidamente la cámara frigorífica. Con la misma velocidad, casi sobrenatural, lanzo todo allá adentro y cierro enseguida la puerta. Listo, la carne está a salvo, pero ni en pedo entro yo a buscarla después.
Tengo que decir una cosa, estoy sorprendido. Apenas pasaron minutos y ya puedo sentir una energía rara, como alguien insoportable que me gustaría callar metiendole este chorizo en la boca, ¿saben a quien me refiero? Si, parece que esta tarada está cerca. Pero, ¿como mierda juntó las cincuenta reses tan rápido? Salvo que sea una poderosa maga de inmensa fuerza, es imposible eso.
—Aquí traigo lo que me pidió, señor. —¡Lotería! Si es ella. Está arrastrando sin ninguna dificultad, una pila de carne como nunca en mi vida había visto, cincuenta reses enteras y listas para asar...¡Flotando en el aire! ¿Como carajo hace eso?
—¿Esa carne viene de vacas voladoras? —pregunto poniendo una cara de pelotudo muy épica. En serio, cada vez me sorprendo mas con las cosas de acá. Cuando los dioses de este mundo crearon todo, ¿estaban muy drogados o qué? Pregunto seriamente, esto no puede ser algo normal, ¿o no?
—Para nada, es solo que me ayudo con mi magia para transportarlas, haciéndolas flotar en el aire, y así, reduciendo considerablemente el peso, ahora mismo debe estar pesando todo esto unos diez kilogramos. —Mierda, debí haber conocido esa magia antes, cuando ayudaba a mi vecino sacando a pasear a su perro gran danés. Ni se imaginan la de veces que me aguantaba dolores de espalda insoportables por ese perro de porquería.
—¿Como hacemos para entrar toda esa carne al restaurante? —Ahora viene lo serio, es una pila muy grande, ni en pedo va a pasar todo eso por la puerta, aunque puede hacerla flotar por encima del techo y hacerla aterrizar en el patio, al lado de la parrilla.
—Voy a teletransportar la carne directamente al interior del refrigerador gigante. —Pero, ¿qué mierda significa esto? Esto cada vez está mas fumado, en serio, ¿este mundo no será creación de Chano? Bueno, no veo choques por ningún lado, asi que lo dudo.
Justo cuando Freixla va a empezar a hacer un movimiento con sus manos, se escucha un ruido muy fuerte, y como el buen chusmo que soy, me voy afuera para ver que pasó. Un carruaje se estrelló con todo contra el carrito de jugos de un hombre anciano, lo peor de todo es que en ese carruaje viajaba lo que parece ser una reina o una princesa. Bueno, ahora si que lo confirmo, Chano está metido en algo de este mundo.
Volviendo a lo nuestro, levanto la cabeza para mirar la pila de reses, pero ya no está. ¿A donde mierda se fué?
—¿Y la carne? ¡Desapareció! —Miro para todos lados como un boludo, no veo ni encuentro nada, ¿a donde se fué todo eso? ¿Era solamente una ilusión? Espero que no porque me mato.
—Tranquilo, ya me encargué de eso. Teletransporté toda la carne al interior del refrigerador gigante, puedes encontrar todo allí. ¿Ahora qué es lo que sigue, señor? —Bien, ya la carne ya está, asi que solamente faltan las cosas para empezar con el asado.
—Necesito carbón, leña, papel, y cubiertos parrilleros. —A ver como se las arregla para conseguir todo eso, en especial lo último. No creo que por acá usen parrilla...no creo...supongo que aun no la conocerán.
—Todo eso ya está, ¿acaso no viste la bolsa junto a la parrilla? Ahí le dejé todo, aunque si necesitas mas carbón, puedo pedirle a Steve y Alex, los mineros de la ciudad, que le traigan mas. —¿Steve y Alex, mineros? Eso me recuerda un poco a un videojuego que jugaba mucho mi gurí. No había nada que alegrara mas mi día a día que ver su carita sonriente cada vez que despertaba y jugaba con él mientras mi esposa preparaba el desayuno. Es una lástima que estuviera casado, los últimos minutos de mi vida los pasé atado a esa mujer de porquería. Como dicen, soy un animal que se mató solo.
—Voy a revisar la bolsa, a ver si eso me alcanza. —Empiezo a caminar rumbo al patio, y efectivamente, ahí estaba la bolsa, pero era gris al igual que la pared sobre la que estaba apoyada, obviamente sería difícil verla. Bueno, ese carbón alcanza por ahora, asi que voy a estar bien, al menos por esta noche y mañana.
Revolviendo un poco entra las cosas, llego a los cubiertos parrilleros. ¡Ah no, la puta madre! Estos son iguales a los que usaba mi abuelo, gracias a él es que hoy soy un gran parrillero. Todavía recuerdo cuando yo tenía doce años, y me enseñó a preparar un buen asado. Los utensillos parrilleros que él usaba eran exactamente iguales a estos, incluso tienen los mismos detalles de desgaste. Esto es hermoso, mi cara se está llenando de lágrimas, pero no puedo evitarlo, esto es muy fuerte para mí.
—Cuando lo trajeron a este mundo, analizamos sus recuerdos para brindarle una mejor vida aquí. Veo que no me equivoqué en hacer eso. —Freixla también está en el patio conmigo, agachada y dándome pequeñas palmadas en la espalda. Es una maldita genia. Lo primero que hago antes de pasar a otra cosa es darle un abrazo tan fuerte que casi la mato asfixiada.
—Esto es por vos, abuelito. Te prometo que haré los mejores asados de mi vida. —Con ayuda de la piba, me pongo de pie de nuevo, y beso esos cubiertos bellísimos. Ahora sí estaba listo para comenzar con todo, y con mas ganas que nunca, si este es el deseo de mi abuelo, me aseguraré de hacer que se sienta muy orgulloso de mí.
—Entonces, ¿luz verde para empezar con los preparativos de la gran inauguración, señor? —pregunta Freixla con los ánimos tan por las nubes como yo. Esa energía y esas ganas de hacer las cosas bien es lo que necesito para llevar este emprendimiento con todo.
—Claro que sí —Volviéndome muy serio—. ¡A mover el culo que el asado no se va a preparar solo! Empecemos de una puta vez con esto, y démosle a la gente de esta ciudad una cena digna de su paladar.
—Excelente, solo quería decirle una cosa. Invité al duque para asistir a la gran inauguración. —Pará un cacho todo, ¿voy a tener un noble en mi restaurante parrilla?
—¿Qué mierda decís? ¡No estoy listo para recibir a alguien de tal importancia! —Bueno, esto puede irse todo a la mismísima mierda, hora de ver como me gano una sesión con la guillotina.
Continuará...
