Capítulo 5: "La gran inauguración"
La gente ya está llegando, la carne y los choris están casi listos, Frex...Frei...Fer...como carajo sea, tiene las milanesas a punto de terminar. Estoy muy sorprendido de ver tanta gente y toda tan diferente, clase baja, media y alta, estaban todos mezclados y unidos sin ningún tipo de distinción. En la Tierra no pasaban cosas como esta ni en pedo. Allá cada vez que se juntaban personas de clases diferentes, empezaban a cagarse a trompadas.
Justo se paraliza todo, la alegría de la gente se interrumpe y todos cierran el pico. Tengo unas sospechas de por qué pasa esto, pero espero que no se así. La pendeja esa que está cocinando con esa herejía llamada horno, parece caminar hasta una persona y saludarla poniendo sus brazos en forma de cruz.
—Es un honor recibirlo aquí, señor Duque Lerille. Parece que viene con la duquesa Rijah. Es un placer tenerlos como invitados en este lugar. —Pará un poco, ¿ese duque acaba de llegar? ¿Y encima trajo a una duquesa? Antes era un solo noble que venía, ahora son dos los que están acá...tengo miedo.
—Por favor, Freixla, no es necesario tantas formalidades, hoy en esta parrilla, somos dos ciudadanos mas. Por cierto, me gustaría conocer al líder de todo esto, ¿acaso puedo? —El duque lanza una risa antes de empezar a hablar, y al terminar me empieza a buscar porque quiere verme. ¿Para qué? Como si tuviera algo especial en mi facha.
—Acá estoy, chabón. —Con toda mi mejor onda, voy de vuelta al interior con todo el porte de un capeón dispuesto a enfrentarlo y mostrarle que soy todo un copado pero...¡A la mierda! No me gusta esa espadota que tiene enfundada en su espalda.
—No tengas miedo, señor —La duquesa empezó a reír un poco, si claro, como si fuera fácil con esa armita cerca—. Aunque él es un paladín y yo soy una ninja, juramos ante la madre de tu compañera que no desenfundaríamos nuestras armas, asi que no tienes de lo que preocuparte. —Se nota que ella es una ninfa, ninfóma...ninjago...o como mierda sea, está vestida con una de esas ropas que cubren todo el cuerpo con una prenda de una única pieza, siendo ésa negra, y muy ajustada al cuerpo, además llevaba una cinta roja rodeando su cintura, y su katana guardada en esa tela roja colocada alrededor de su tan diminuta...vaya que es delgada, nunca antes había visto una cintura tan pequeña, ni siquiera en mi esposa. Aunque claro, directamente, no recuerdo cuando era linda ella. ¿Alguna vez lo fué?
Por otra parte, el tipo tenía una armadura de cuerpo completo plateada, con la funda de su espadota cargada en la espalda. Los dos tenían cabello negro muy largo y lacio, que llevaban suelto. Viéndolo bien...si a esa duquesa le corto un poco el pelo, se vería exactamente igual a María Elena Fuseneco. Por favor, solo espero que no sea igual de feminazi que esa mina. Que dolor de huevos me daba.
—Este hombre es totalmente diferente a lo que esperaba... —dice el duque. Terminó la joda, ahí viene mi guillotina.
Hora de despedirme de vos, cabecita, y hasta nunca cerebro de porquería. Nunca me serviste para un carajo, y ahora mucho menos. Asi que, en parte, estaría muy contento con una buena decapitación.
«Por mí, hasta nunca a vos también, la concha de tu madre. Nunca nos quisimos ni un poco, mucho menos ahora, hijo de la grandísima puta.» Que lindo es algo de apoyo es un momento tan difícil, la reputísima madre que lo re mil parió.
—A mí también me resulta totalmente diferente a lo que esperaba ver, de hecho, superó todas mis expectativas. Señor parrillero, déjeme decirle que tengo todas mis esperanzas puestas en usted. —Esperen, ¿la duquesa dijo eso? Tiene mis respetos.
—No tanto en mi caso. Cumplió mis expectativas, aunque no de la forma que yo esperaba. Aun así, pongo el futuro gastronómico de nuestro reino en sus manos. Que esta gente conozca lo que es buena comida, ahora depende de usted. —Estos nobles son geniales, me pregunto si el rey será igual de piola, o solamente será un viejo choto malhumorado como todos.
—Bueno, señor, debería revisar su carne, veo cierto humo oscuro en la parrilla, ¿no que eso significa algo malo? Ten cuidado de que no se te queme nada. —Cierto, gracias Frei...¡mierda! Ya estoy perdiendo toda esperanza de tratar de acordarme bien de ese nombre, la puta madre.
Por suerte, todo se salvó de pedo, la carne me quedó en su punto exacto. Al cortarla, el juguito se rebalsa por todos lados. Yo normalmente estoy acostumbrado a que la aburrida de mi esposa siempre quería la carne pasadita, bien color marrón, por lo que es un paraíso el poder hacerla de esta forma, bien a lo jugoso.
En seguida voy al patio de comidas, donde todas las personas están esperando para poder comer y, antes de empezar a servir la carne, me detengo a pronunciar unas palabras. Esto sería mejor si la borrega esa que está con el horno me acompañara, pero ahí está, tomándose su tiempo para presentar las milanesas bien al estilo maricón, o como le dicen los mismos maricones forrados en guita: 'al estilo gourmet Puerto Madero'. En fin, puras pelotudeces.
—En primer lugar, quiero agradecer a todas las personas acá presentes el día de hoy por haber venido a la inauguración de este lugar, esto es algo que me llena de orgullo, y que significa mucho para mí. Les voy a contar un poco, yo empecé en mi anterior mundo preparando asados para otras personas, mucha gente por todo el país del que vengo, era feliz gracias a la comida que yo les preparaba, y todo eso no era algo que hacía yo solo. Nunca nadie está solo en su largo camino para alcanzar sus sueños, y yo no era la excepción, alguien que siempre estuvo a mi lado todo el tiempo fué mi abuelo, alguien que falleció hace mucho tiempo y que lo extraño mucho, por eso, todo esto está dedicado a él, porque sé que estaría lleno de orgullo si viera esto que logré empezar. Ya con todo eso dicho, quiero decir que esta parrilla está oficialmente inaugurada a partir de ahora —Los aplausos y ovaciones están sonando por todos lados, todos estaban tan contentos como yo por el inicio de este emprendimiento, ahora viene lo mas importante de todo—. Ahora quisiera pedirles, por favor...
—¡Un aplauso para el asador! —Eso mismo. Maldita pendeja del orto, se me adelantó, pero hay que admitir una cosa, quedó mejor que si yo mismo hubiera pedido aplausos para mí. Gracias por todo, trola de vestido transparente.
Ya con todo eso terminado, yo pasé a servir la carne para todos los hambrientos comensales que morían de ganas por probar mis deliciosos asados. Mientras estoy sirviendo la comida, veo a la pendeja que pidió aplausos para mí, los cuales no paraban de sonar ni un segundo y cada vez eran mas fuertes y ruidosos, acercándose a donde estoy yo. ¿Y ahora qué carajo querrá?
—Señor, quería decirle que noté el hecho de que siempre tiene problemas para pronunciar mi nombre, asi que mientras hacía las milanesas, analicé sus pensamientos para buscar algo que fuera mas fácil de recordar y pronunciar para usted, y encontré un nombre equivalente al mío: Fernanda. Asi que puedes llamarme así, ¿qué te parece? —¡No la reputísima madre que lo re mil parió, pendeja de mierda y la recalcada concha de su tremendamente trola madre! ¡Ese es el nombre de mi esposa! ¿¡Por qué tanto castigo, mundo de mierda?— ¿Qué le pasa, señor? ¿Algo en mi nombre no le gusta? Lo noto extraño.
—Fernanda es el nombre de mi nada querida esposa. ¿Alguna idea mejor? —Ni en pedo voy a llamarla así, que se busque otro nombre, mejor, mucho mejor. Por favor, quiero olvidar eso.
—No lo sé, ¿tu tienes alguna idea? Mi cabeza está a punto de explotar. —Que capocha chiquita tenés entonces, no es tan difícil pensar en un nombre, al menos para el autor, a quien se le ocurrió darle a ella algo tan complicado que nadie jamás podría pronunciar correctamente.
—Ya sé, en el barrio donde vivía, había una trola muy querida por todos, a quien la apodábamos 'La viru'. Ese nombre podría ser tuyo: Viru, la gran hija de la diosa...no me acuerdo el nombre de tu madre. —Ella parecía muy feliz con eso, al parecer le gustó ese nombre nuevo.
—¡Excelente! Ahora sigamos atendiendo a las multitudes. Hay un restaurante parrilla argentino por atender. —Esas sí son palabras que me llenan de optimismo. Además...la gente comiendo, y todos muy contentos y festejando, nuevos comensales llegando para su cena, y la energía de Frei...ah, Viru, es es todo lo que necesito. Ya no hay nada que me eche para atrás, ahora es solo seguir para adelante.
Continuará...
